Pedagogía Vol. 45 (Diciembre 2012) Palabras preliminares

 

Este volumen de la revista Pedagogía representa el logro de varias metas importantes. Haber publicado 60 volúmenes, casi de manera continua, desde 1953, no solo es una proeza académica, sino también una muestra de inmenso compromiso por parte de la Facultad de Educación de la Universidad de Puerto Rico, Recinto de Río Piedras. Esta hazaña ha sido posible gracias a la estrecha colaboración de los departamentos de Fundamentos de la Educación y Estudios Graduados, el Decanato de la Facultad y el Centro de Investigaciones Educativas.

El artículo de Juan Carlos Vadi Fantauzzi que inicia este volumen es, precisamente, un análisis histórico descriptivo de los temas, autores y disciplinas que la revista ha divulgado en sus páginas y que demuestran, sin duda alguna, la progresión y el énfasis temático que definen distintas épocas. El autor hace un necesario análisis de contenido, en el cual describe tendencias y patrones en la discusión, temas recurrentes que marcan diversas temporadas, entre otros. Su intención es provocar la reflexión en torno a estas categorías de análisis e iniciar un diálogo que contextualice, cultural e históricamente, la evolución de la revista. Sin duda, este escrito revela lo que esta publicación ha representado en la academia puertorriqueña: un espacio contestatario, de crítica y autocrítica, de reinvención constante, de articulistas nacionales y del extranjero, que sigue aportando al acervo de conocimiento disponible al público lector.

Las profesoras María Medina Díaz y Ada Verdejo Carrión nos despiertan del sueño de la historia para hacernos aterrizar en el eterno presente. Con la experiencia de años de investigación sobre el tema de la deshonestidad académica, las autoras se centran en el grave problema de plagio que ha proliferado en los escenarios académicos durante los últimos años. Sin embargo, la magnitud de esa expansión no compara con la escasa discusión sobre el tema en esos mismos escenarios. En su artículo, “El plagio como deshonestidad académica estudiantil”, estas señalan que son tres sus objetivos principales, a saber: examinar las nociones que se tienen sobre el concepto y las formas en que se ve reflejado, reseñar estudios de corte cuantitativo y cualitativo sobre el tema, y presentar posibles razones por las cuales el estudiantado recurre a este tipo de deshonestidad académica, así como las posibles formas de atenderlo, tanto en su prevención, como en su intervención. Su análisis sobre la gravedad de cada tipo de plagio nos permite inclinarnos a la prevención como la mejor alternativa de intervención. Una breve reflexión sobre este trabajo nos lleva a afirmar que debe ser lectura obligada para estudiantes y docentes, con la esperanza de que se invierta la ecuación y que se discuta más el tema, pero ocurra muchísimo menos. Si a algo nos debe compeler el uso de las tecnologías de información es a ampliar la democracia. Esto, de alguna manera, supone el respeto por la voz del otro y su reconocimiento.

Por otra parte, el trabajo titulado “‘Si creo que cada niño es una mente creativa, pues también yo’: Nuevas perspectivas al reconstruir el portafolio de los niños” es una investigación-acción entre dos profesoras, en la cual una de las autoras, Lisandra Pedraza, sirve de interlocutora de la otra, Mari Lourdes Mendoza, mientras exploran y describen los retos y las transformaciones que suceden a raíz del proceso de reconstrucción del portafolio de los alumnos de esta última. No es de extrañar que la relación íntima entre investigación y transformación se haga verbo, permita la reflexión y pule al educador para repensar y reinventar su pedagogía mediante una variedad de estrategias, técnicas y recursos para la evaluación del desarrollo integrado de los niños y las niñas a través de su portafolio. Así, este instrumento deja de ser un mero acopio de dibujos y fotos para convertirse en un reflejo de variados matices de lo que sus autores y autoras son capaces de hacer y provocar en la educadora. Por ello la diversidad de recursos que usa la profesora incluye las tecnologías, el avalúo auténtico, la comunicación y las sugerencias de los padres. El proceso promueve la autonomía de la maestra al fortalecer sus destrezas como investigadora en la acción y afianzarse como una profesional reflexiva, creativa, co-constructora de un portafolio auténtico que permite el intercambio con los padres y sus hijos, además de responder a la misión de la escuela progresista.

Wanda C. Rodríguez Arocho presenta un tópico que actualmente es foco de controversias en la academia. En “La formación docente y su resignificación desde el enfoque históricocultural”, la autora analiza dicho tema y argumenta el valor de este acercamiento como marco conceptual para orientar tal formación. Además, examina la historia del concepto, así como las tendencias y tensiones que la actual condición sociocultural implica para las prácticas de la preparación de maestros y profesores, que denomina “las fuerzas contradictorias” que impactan la formación docente. Estas fuerzas son la globalización desigual y excluyente, la lógica de mercado, el aumento de la pobreza y la miseria, la precarización del empleo, la violencia social, los nuevos desarrollos científicos y tecnológicos, y las llamadas culturas híbridas, que privilegian la imagen sobre el texto escrito, la incertidumbre, la sospecha crítica de los grandes relatos de la ciencia misma y la emergencia de un nuevo paradigma para el desarrollo humano integral, de una nueva solidaridad y cooperación internacional. La autora examina cuidadosamente estas y otras tensiones que aumentan la controversia, y las contextualiza con una robusta revisión de literatura para proponer un modelo hermenéutico-reflexivo que reconozca la centralidad de la práctica educativa en la formación de la conciencia y la subjetividad.

El artículo titulado “Análisis historiográfico de la enseñanza de la psicología de la religión en Estados Unidos de Norte América, de 1899 a 1927: Teoría, ideología y religión”, de Héctor López Sierra, analiza las dimensiones pedagógicas, sociales y políticas en la enseñanza de la psicología de la religión a nivel de la educación teológica superior protestante liberal en los Estados Unidos. En él, se examina un importante período de transición de una rama del protestantismo americano para demostrar su conexión con el capitalismo moderno. En la opinión del autor, la enseñanza de esta materia jugó un papel protagónico en el desarrollo del nuevo carácter americano. El resultado de la investigación evidencia las conexiones entre la enseñanza de la psicología de la religión, la teoría psicológica funcionalista, la educación religiosa y la ideología del capitalismo liberal. Además, este artículo hace un planteamiento muy bien fundamentado para revisar los contenidos y énfasis de la enseñanza de la psicología de la religión en Puerto Rico.

Lillian Lara Fonseca aborda el tema de la diversidad con el análisis sobre la multiculturalidad en su artículo “Fundamentos teóricos e históricos para una discusión sobre la implantación de la educación multicultural en la escuela democrática”. Con ello, nos invita a entrelazar la teoría progresivista, postulada por John Dewey, la teoría sociocultural del aprendizaje, de Lev Vigotsky, y los principios sociológicos de la pedagogía crítica, representada por Henry Giroux, un cruce en la noción de derechos humanos que se hizo patente con la Declaración de Derechos Humanos de 1948. Desde su perspectiva, este engranaje permite desarrollar la educación multicultural propia de las sociedades pluralistas que se configuran durante el siglo XX, lo que constituye un avance de la democracia, el sueño que Dewey cosechara en la primera parte de dicho siglo y que, de manera zigzagueante, ha reclamado Giroux a lo largo de años de extensa producción teórica asociada a la pedagogía crítica. Con el acopio de un análisis histórico de la interculturalidad, en la que los afroamericanos de finales de siglo XIX y principios del XX tuvieron un rol protagónico, la autora afirma que la educación multicultural se acogió como reforma educativa a comienzos de la década del 1970. De momento, parece ser que, para repetir el lenguaje del “multiculturalismo” puertorriqueño, los dominicanos existen. Es necesario buscarle su espacio en el escenario escolar y universitario isleño. Sin embargo, los planteamientos de Lara Fonseca nos hacen reflexionar sobre quienes siempre estuvieron allí, en el escenario de frontera, ya fuera en el pueblo pequeño, en la calle donde está el vecino de la esquina, en el comercio con la mujer esquivada. También, nos parece que ese pluralismo siempre estuvo allí y que solo faltaban los ojos de las luchas cotidianas para fijarse en ellos, lo que nos hace pensar en lo difícil que le resulta a la historia mantenerse fija en el futuro como el sueño de algo mejor. Después de todo, esa reforma multicultural que, según la autora, se acogió como reforma educativa en los años 1970 no ha tenido garantizado su futuro. De otra manera, no tendríamos una NCLB que proclama la necesidad de promulgar la gran democracia de mercado de la sociedad estadounidense.

Finalmente, presentamos la reseña del libro de Lizzette M. Velázquez Rivera y Frances V. Figarella García, titulado Problematización en el aprendizaje: Tres estrategias para la creación de un currículo auténtico. Como bien dijera Sara Santiago, autora de la reseña, estas dos educadoras logran el difícil arte de comunicar “sin alardes… la sencillez que se logra en la profundidad de las ideas importantes. Sencillez profunda para definir conflicto cognitivo, disonancia, problematización, aprendizaje significativo, diseño a la inversa… todos conceptos muy complejos”. La capacidad para problematizar e interrogar, inclusive lo que parece que está bien, se puede desarrollar desde edades tempranas, pues los niños son los más que cuestionan el mundo desde su insaciable sed de aprendizaje. Esta es una tarea urgente e impostergable. Si la posponemos, retrasaríamos un proceso natural del ser humano, que debe encontrar, en la escuela, el terreno fértil para ensayar, aplicar, cuestionar y reinventar sus ideas sobre el mundo inmediato y el universo. La problematización estudiantil es, incluso, el germen necesario para las acciones transformadoras, tanto intergeneracional, como transgeneracionalmente. Las palabras de la profesora Santiago nos convocan a leer la obra con una actitud de atrevimiento y convicción.

Con varios piezas en las que cultiva la plástica, el doctor Luis de Jesús cierra este número y lo hace brillar con el mosaico de colores presentes en su obra creativa y que, en ocasión del 60 aniversario de esta revista, tenemos la gran alegría de ofrecer al público. La muestra de diez de sus trabajos pictóricos sirve de pretexto para un diálogo con sus colegas, los doctores José Antonio Pérez Ruiz y Andrés Batista Rodríguez, quienes recorren, con un alto sentido crítico, la producción reciente de su colega. Ciertamente, nos sorprende el juego de abstracción-concreción de su obra, pero una sorpresa mayor ha sido conocer esa dimensión artística de quien, en estos momentos, se desempeña como catedrático de tecnología educativa en nuestra facultad y que convence contundentemente como maestro de la pintura. Sabemos que la fusión de las nuevas tecnologías y el arte —como ha sido presentada históricamente— contribuye a mirarnos hacia adentro como seres en transición. En esto, De Jesús, así los nuevos artistas puertorriqueños, nos hacen experimentar la estética de los tiempos.

Los seis artículos de este volumen son un ramillete de diversidad y profundidad temática y creativa que, no solo representa puntos de vista teóricos, experiencias didácticas y técnicas de investigación histórica, sino que nos ofrecen literatura confiable para abrir nuevos o viejos debates y líneas de investigación necesarias en la educación puertorriqueña y, tal como dijera nuestro querido Hostos, nuestro quehacer como ciudadanos del mundo.

 

Nellie Zambrana Ortiz &

Loida M. Martínez Ramos